Después de un mes de no parar de comer dulces, llegó la hora de pensar un poco en la línea y echarle al cuerpo algo más saludable. Nada mejor que un pan de espelta con centeno.
Para los que no hayan probado nunca este tipo de pan, que su apariencia no les eche para atrás, porque está buenísimo. Desprende un aroma inconfundible que en nada se parece a una barra de pan blanco. Aunque es cierto que tiene una miga algo más densa que un barra de pan normal, esto no impide que se pueda utilizar en tostadas, como acompañamiento de la comida o en bocadillos. A los niños les encanta su sabor.
El secreto para obtener un pan saludable pero a la vez rico de comer está en la mezcla proporcional de distintas harinas (blanca, integral y centeno). De esta forma conseguimos la suavidad del pan blanco, la riqueza de la harina de espelta y el aroma inconfundible del centeno.
Una maravilla de pan que no me canso de hacer en casa y os recomiendo que hagáis.

